La labor de las asociaciones culturales en las Humanidades Digitales. El Centro Europeo para la Difusión de las Ciencias Sociales o CEDCS.

A grandes rasgos, y de un modo tradicional, la labor de creación y difusión del conocimiento ha sido un dominio de las Universidades. Sin embargo, la accesibilidad que proporcionan las nuevas tecnologías ha hecho que esta exclusividad se resquebraje, y que junto a ellas – y a sus departamentos o laboratorios – han aparecido multitud de asociaciones, fundaciones o individuos que han emprendido proyectos que tienen mucho que ver con el mundo digital, ya sea de mayor o menor calado. En esta breve entrada de blog hablaré del Centro Europeo para la Difusión de las Ciencias Sociales y de su manifestación web el Archivo de la Frontera (www.archivodelafrontera.com).

El Centro Europeo para la Difusión de las Ciencias Sociales, o CEDCS, fue fundado en el año 2005 con el objetivo de aunar docencia, investigación y difusión de temáticas históricas y culturales, y de trabajar sobre los espacios de frontera relevantes en nuestros días: espacios de conflicto, pero también de encuentro, convivencia, mestizaje y creatividad. Desde entonces, el CEDCS buscó construir puentes entre la sociedad y los historiadores, sobre todo jóvenes, a través de la difusión de investigaciones históricas –de libre acceso- a las cuales el público interesado pudiera acceder de una manera amena y rápida. En ello ha jugado un papel fundamental el Archivo de la Frontera (www.archivodelafrontera.com), expresión web de todas las actividades que el centro lleva a cabo

Archivo de la Frontera es una plataforma de libre acceso donde estudiantes, profesores e investigadores publican sus artículos e investigaciones, creando una comunidad virtual en torno a temas históricos. Desde su creación, el ADF ha realizado una función divulgativa de la historia española y europea, permitiendo un conocimiento profundo de la pluralidad y riqueza del patrimonio histórico cultural compartido; y ayudando a recuperar y a difundir piezas archivísticas de gran valor que ayudan a la comprensión de las relaciones de la Monarquía Hispánica con el mundo Mediterráneo. En este sentido, su importancia ha sido tal que no sólo se ha convertido en un referente internacional, sino que además su actividad ha sido reconocida por la UNESCO.

La plataforma es además una herramienta educativa en sí misma. Tanto su creador, el profesor de la Universidad de Alcalá Emilio Sola Castaño, como otros docentes de universidades españolas e internacionales, han utilizado el Archivo de la Frontera en sus clases para la búsqueda de información, para la difusión de actividades, y para fomentar el trabajo colaborativo con los alumnos mediante la creación de grupos de trabajo –públicos o privados- que favorecen el intercambio y creación de conocimientos entre todos sus participantes.

Tras quince años de compromiso con la investigación y difusión de contenidos históricos, el CEDCS se ha constituido como Fundación Cultural en este mismo año.  Con este cambio, los distintos miembros que componen el centro han querido ganar fuerza y entidad institucional; y continuar con sus principales líneas de investigación en las que ya se han obtenido importantes logros.[1] El CEDCS quiere redoblar esfuerzos en su misión de ser puente entre la sociedad y los historiadores, sobre todo jóvenes, que encuentran en el Archivo de la Frontera un lugar donde presentar sus investigaciones en formas más amenas, pero sin abandonar el código deontológico propio de la disciplina. La cooperación con expertos del campo audiovisual y de las Digital Humanities nos ha animado a dar ese paso convencidos de que la fundación será un espacio más eficaz para continuar la labor, y con la esperanza de una repercusión social más intensa.

Así, quienes colaboramos en el CEDCS hemos decidido que los proyectos de los próximos años seguirán tres directrices fundamentales, a saber:

Innovación tecnológica en la investigación. Si al principio del siglo XX, los historiadores se abrían a las aportaciones de otras Ciencias Sociales, hoy en día parece cada vez más evidente que la disciplina debe empezar a experimentar con herramientas y lenguajes de la Informática, para que el estudioso del pasado pase de ser un simple usuario a un programador de la producción on-line.

El producto estrella del CEDCS en este campo sería el propio Archivo de la Frontera, donde los miembros del centro han experimentado con herramientas digitales para la preservación y difusión de documentación histórica. Sin embargo, al ADF se pretende sumar el proyecto Avisos de Levante, en el cual expertos de diferentes campos están elaborando un sistema de “trasiego” con el que el contenido de un documento histórico pueda ser consultado en la web por cualquier investigador y curioso en la Historia. El etiquetado XML/TEI (eXtensible Markup Language/Text Encoding Iniative) que se pretende aplicar garantiza que el investigador podrá emplear herramientas que sirvan para analizar el documento; mientras que el lector pueda ampliar la información del documento en el acto.

Difusión y divulgación de contenidos más allá de la Academia. Además del propio potencial de Archivo de la Frontera para este objetivo, el grupo quiere seguir apostando por la realización de documentales que pueden también ser utilizados como recurso docente, al servir de apoyo al conocimiento teórico dado en las clases. Ejemplo de estas producciones son el documental Diego Galán, un cautivo toledano en Estambul,[2] dirigido por los directores Esteban Stepanian Taracido y Manuel López Villegas; y los documentales El codicilo de Isabel la Católica[3] y La toma del Peñón de Vélez[4] dirigidos exclusivamente por este último.

Por otro lado, el centro ha apostado por otras fórmulas para la difusión del conocimiento histórico, como por ejemplo la organización en julio de 2014 de una International Summer School, titulada “Detrás de las apariencias. Información, comunicación y espionaje (siglos XVI-XVII)”, en colaboración con la Universidad de Alcalá, la Università degli Studi di Genova y la Casa Turca de Madrid. La asistencia al evento fue numerosa, y dio además como resultado un libro titulado Detrás de las apariencias. Información y espionaje (siglos XVI-XVII), editado por Emilio Sola Castaño y Gennaro Varriale, y publicado por el servicio de publicaciones de la Universidad de Alcalá.

Didáctica y formación.  El CEDCS se propone como un lugar donde el estudiante de grado y/o posgrado a nivel europeo realice sus prácticas bajo la guía de dos tutores, uno académico, y otro empresarial. Con ello, se espera que el alumno en prácticas desarrolle capacidades y conocimientos que son esenciales en la tarea del investigador en humanidades pero que a menudo se obvian durante la carrera universitaria: manejo de fuentes primarias, catalogación del material original, digitalización y análisis de documentación histórica con medios tecnológicos, etc.

Además, la fundación planea la construcción de un espacio virtual donde el usuario pueda acceder a cursos didácticos on-line que traten de temas históricos/fronterizos de la mano de expertos sobre el tema. Por otro lado, el CEDCS quiere seguir ahondando en su objetivo de combinar las TIC con la docencia universitaria. En este sentido, los miembros del centro siguen profundizando en el Juego del Legajo.

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[1] Recientemente, el profesor y fundador del CEDCS Emilio Sola Castaño ha obtenido el XI Premio del Consejo Social a la Transferencia de Conocimiento Universidad-Sociedad en el terreno de las humanidades, y las ciencias sociales y jurídicas, con el trabajo “Proyecto CEDCS: Nuevas fronteras de docencia y difusión en la Historia”; ex aequo con el trabajo “Diez años formándote en escritura y compartiendo conocimientos”, presentado por la Prof. Dra. Dª Julia Barella Vigal y la Escuela de Escritura.

[2] El documental puede visualizarse en: Archivo de la Frontera. (2016). Recuperado de: http://www.archivodelafrontera.com/cinecorsario/diego-galan-2014/ Diego Galán, un cautivo toledano en Estambul fue galardonado con un accésit en la primera edición de los premios de Divulgación Científica de la Universidad de Alcalá de Henares, en la convocatoria 2014/2015.

[3] El documental puede visualizarse en: Archivo de la Frontera. (2016). Recuperado de: http://www.archivodelafrontera.com/cinecorsario/el-codicilo-de-isabel-la-catolica/

[4] El documental puede visualizarse en: Youtube. Archivo de la Frontera. (2016). Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=RqcgW4caQ4U

Una breve historia… de la historia digital

El influjo de las tecnologías de la información y de la comunicación se ha dejado sentir en todos los campos del saber. Las Humanidades Digitales pueden entenderse como una reacción a este estímulo. A pesar de sus problemas de definición, podemos aceptar aquella dada por Isabel Galiana: «es un nuevo campo interdisciplinario que busca entender el impacto y la relación de las tecnologías de cómputo en el quehacer de los investigadores en las Humanidades».[1] La Historia tampoco ha escapado a la influencia de las TIC. Poco a poco, algunos historiadores han ido incorporando a sus estudios distintos tipos de software, lo cual ha añadido una dimensión distinta a sus análisis.

Sin embargo, trazar una historia de la historia digital es, como el de las propias Humanidades Digitales, una tarea complicada.[2] El origen de este campo ha sido establecido en el interés de Roberto Busa por generar un índice de concordancias en la obra de Tomás de Aquino y de otros autores relacionados. Lo colosal de la tarea y su conocimiento sobre las capacidades del ordenador para el cómputo hicieron a Busa contactar con la empresa tecnológica IBM. El resultado final fue el célebre Index Thomisticus.[3]

El auge de las Ciencias Sociales en la década de los sesenta se dejó sentir en los estudios históricos del momento. Sobre todo en el ámbito estadounidense, con el auge de la cliometría, la computadora se entendió como una máquina capa de ordenar y analizar grandes cantidades de datos de una manera rápida y eficaz. De este modo, pusieron a trabajar al ordenador en cuestiones económicos, sociales y políticos mediante el procesado de registros electorales, censos o listas de impuestos.[4] La aparición de publicaciones en revistas como The American Historical Review, The Journal of American History o la fundación de la revista Computers and the Humanities en 1966 supusieron un hito en la consolidación y difusión de las nuevas técnicas informáticas aplicadas a los estudios humanísticos.[5]

La influencia de las Ciencias Sociales también se dejó sentir en Europa, aunque no así el uso del ordenador por los historiadores. A pesar de ello, algunos primeras espadas de la historiografía europea como Emmanuel Le Roy Ladurie apuntaron sus ventajas y sus bondades para los estudios cuantitativos del momento.[6] Fue en la década de los setenta cuando los investigadores europeos buscaron la ayuda de lingüistas que ya habían abrazado las innovaciones informáticas con mayor o menor suerte; o incluso de informáticos para poder llevar a cabo estudios más profundos. El lanzamiento de CLIO por el Max-Plank-Institut für Geschichte – y bajo la dirección de Manfred Thaller – sería uno de los mejores exponentes de esta etapa.[7]

A finales de los setenta, y durante los ochenta, las críticas hacia los métodos cuantitativos, la influencia del posmodernismo, y el auge de la psicología y de la antropología provocaron el desplazamiento de las Ciencias Sociales como campo rector de la Historia y guió a la disciplina hacia una dimensión o giro cultural.[8] Todo ello hizo reflexionar a los humanistas computacionales sobre la alianza entre el ordenador y los métodos cuantitativos.[9] Poco a poco, los historiadores comenzaron a experimentar con bases de datos, procesadores de texto, y a introducir nuevas fuentes, como mapas e imágenes, para el análisis con el ordenador.[10] El desarrollo de la World Wide Web en 1989 y la popularización de Internet atrajo aún más a los historiadores a utilizar los primitivos medios digitales. Uno de los primeros en darse cuenta de las potencialidades de la Web para la investigación y la docencia de la Historia fue Edward L. Ayers, autor de The Valley of the Shadow, un estudio histórico y un archivo digital sobre la guerra civil estadounidense.[11]

De este modo, en este breve panorama de la historia digital – o ya digital con el advenimiento de Internet – abre al historiador nuevas perspectivas de futuro. La capacidad de la Web para difundir sus temas de estudio (que muchas veces quedan encerrados en la academia) y la posibilidad de emplear herramientas digitales para el análisis de mapas, imágenes, o textos abren nuevas perspectivas y nuevos debates sobre cómo investigar, enseñar o difundir la Historia en la actualidad.[12]

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[1] GALIANA RUSSEL I., “¿Qué son las Humanidades Digitales?”, Revista Digital Universitaria, 12/7 (2011), p. 3, disponible en: http://www.revista.unam.mx/vol.12/num7/art68/ [última consulta 13/09/2016].

[2] Con respecto a las Humanidades Digitales, léase McCARTY W., “Humanities Computing”, Encyclopaedia of library and information science, 2 (2003), p. 1224.

[3] , MILLIGAN, WEINGART, Exploring Big Historical Data. The Historian’s Macroscope, London 2016, p. 20-21.; HOCKEY S., The History of Humanities Computing, en SCHREIBMAN S., SIEMENS R., UNSWORTH J., (eds.), A Companion to Digital Humanities, Oxford 2004, pp. 3-19. La versión online puede consultarse en: http://www.corpusthomisticum.org/ [última consulta 31/07/16].

[4] GREENSTEIN D., “Bringing Bacon Home: The Divergent Progress of Computer-Aided Historical Research in Europe and the United States”, Computers and the Humanities, 30/5 (1996/1997), pp. 351-364

[5] Ibídem.; GRAHAM, MILLIGAN, WEINGART, Exploring Big Historical Data…, pp. 22-23.

[6] PONS A., El desorden digital, pp. 48-50.

[7] HOCKEY S., The History of Humanities Computing, p. 37-40; BOONSTRA O., BREURE L., DOORN P., “Past, present and future of historical information science”, Historical Social Research, 29/2 (2004), pp. 25-83.

[8] CHENG E.K.M., Historiography, pp. 122-123

[9] THOMAS W.G. III., Computing and the Historical Imagination, pp. 60-62.

[10] GREENSTEIN D., “Bringing Bacon Home”.

[11] THOMAS W.G. III., Computing and the Historical Imagination, pp. 62-64.

[12] WELLER T., History in the Digital Age, WELLER T. (ed.), History in the Digital Age, London & New York 2013, pp. 1-19.

Una breve presentación

Soy Álvaro , alumno de doctorado en la Universidad de Alcalá y, desde hace relativamente poco, enrolado en el mundo de las Humanidades Digitales. Estudié también Historia en la misma Universidad, y desde el último año comenzó a interesarme el tema de la Historia Digital, así que me lancé a hacer  una  tesis empleando como metodología herramientas digitales.

El año pasado descubrí el curso de Experto en Humanidades Digitales dado por la UNED, uno de los pocos que conozco en lengua hispana que trata sobre estos temas y decidí apuntarme. El curso me ha servido para afianzar algunos conceptos de difícil comprensión y para abrir otras muchas vías, sobre todo en el mundo de la visualización de datos.

En este blog trataré una cuestión sobre las Humanidades Digitales tanto para participar en el Día de las Humanidades Digitales como para superar la asignatura “Introducción a las Humanidades  Digitales”. La entrada versará sobre la importancia de asociaciones que, sin apenas recursos, pueden abrirse un hueco importante en el panorama nacional con el caso del Centro Europeo para la Difusión de las Ciencias Sociales (www.archivodelafrontera.com).