Humanidades Digitales y democratización del conocimiento

En su desarrollo Internet se ha alejado de las expectativas que muchos teníamos sobre este medio en los albores de su uso masivo. La utopía de un medio de comunicación libre ha caído progresivamente: Internet está sujeto ahora a poderes políticos y económicos, que manipulan la información y acceden a nuestros datos.

En los últimos años se ha intensificado la censura de los gobiernos autoritarios sobre Internet. Por otro lado, se está incentivando el uso de Internet en los países en vía de desarrollo, aunque en realidad solo una parte de la población mundial disfruta plenamente de las ventajas ofrecidas por la disponibilidad de información en Internet.

Con todas estas limitaciones y contradicciones, en la Era Digital asistimos a un cambio paradigmático en el acceso al conocimiento.  Como destacó Lorenzo Viches (La migración digital, 2001), somos  migrantes digitales: lo digital ha influido en nuestras conductas comunicativas y de aprendizaje. En ámbito académico-humanístico, este cambio ha generado un nuevo enfoque crítico, epistemológico, metodológico y social llamado Humanidades Digitales. 

Por mi parte, propendo por una idea muy amplia de HD, que incluya todos los efectos de la digitalización en el mundo de las Humanidades, y en particular en la investigación humanística.

1. El acceso abierto a las publicaciones científicas

Al día de hoy muchas revistas académicas son de libre acceso, con considerables ventajas para todos. El autor ve maximizada la difusión de su trabajo, las instituciones (bibliotecas estatales y universitarias) no tienen que pagar los altos costes de suscripción, los usuarios pueden acceder a la información desde su casa, sin necesidad de pagar una suscripción online o buscar un número de una revista en una biblioteca lejana.

Fomentar el acceso abierto en ámbito académico constituye uno de los retos del humanista digital. Gracias al acceso abierto en ámbito público-institucional, avalado por la Declaración de Berlín (2003), la sociedad puede acceder a los avances de la investigación pública, poniendo un parche a la subida desproporcionada de los precios de las revistas científicas privadas.

2. Digitalización de manuscritos e impresos

Cada vez más documentos están digitalizados, lo que supone para los investigadores un enorme avance: la posibilidad de leer documentos sin tener que viajar por bibliotecas, gracias a grandes colecciones como Google Books, Gallica, la Biblioteca Digital Hispánica. Aun no tratándose de proyectos de HD, estas bibliotecas digitales son ejemplos de una forma de adquirir conocimiento típica de la Era Digital.

En algunos casos se ha digitalizado el entero archivo de un escritor para poner a disposición sus manuscritos a estudiosos y editores críticos. En Italia una gran obra de digitalización nos entrega el inmenso archivo del poeta Giovanni Pascoli.

3. Catálogos y bases de datos online

Gracias a las Bases de Datos online, tenemos cada vez más acceso a repositorios de informaciones. Los catálogos bibliográficos en papel son hipertextos: por ello, el entorno digital favorece a estas herramientas. La búsqueda se agiliza y se hace más compleja.

En el caso del teatro de Lope de Vega, en 1984 David Castillejo publicó un útil catálogo crítico (Las cuatrocientas comedias de Lope: catálogo crítico), citado en muchos artículos hasta la década de los 2000. A partir de 2011 disponemos de Artelope, un catálogo online de las comedias de Lope de Vega, con herramientas de búsqueda avanzada que permiten buscar las comedias con distintos criterios, como la autoría, la presencia de traducciones o de dedicatoria, el marco espacial o temporal, etc.

4. Analizar datos a gran escala

La informatización permite elaborar un número de datos infinitamente mayor respecto a las posibilidades humanas. Por ello, la llegada de los ordenadores en la investigación literaria supone un cambio epistemológico, como planteó Franco Moretti.

5. Conexión entre profesionales

Páginas como academia.edu o researchgate.net son verdaderos social media de la investigación. En muchos casos se utilizan como páginas de presentación personal, pero un pleno uso de estas redes permite también comunicación e intercambio de información entre investigadores. Se pueden crear sesiones virtuales, donde todos los participantes pueden intervenir, y se pueden publicar preguntas para conseguir consejos de otros expertos.

6.  Las HD como zona de resistencia 

A propósito del espíritu de comunidad que se ha creado entre los dHer, quisiera citar el caso, relatado por Matthew Kirschenbaum (2010), de la intervención de Brian Croxall, leída en ausencia del autor durante el congreso de la Modern Language Association de 2009. Croxall, que no pudo costearse la participación al congreso, relató la condición de los precarios de la investigación.

The Absent Presence: Today’s Faculty

El paper de Croxall no solo fue el más leído durante el congreso MLA, sino que desató debates a través de blogs y de Twitter. Por ello, según Kirschembaum la red digital de los dHer sostiene una verdadera resistencia a un sistema académico inicuo:

Many seemed to feel that the connection to wider academic issues was not incidental or accidental, and that digital humanities, with a culture that values collaboration, openness, nonhier­archical relations, and agility might be an instrument for real resistance or reform (Kirschenbaum 2010: 59),

Curiosamente, algo parecido ocurrió este verano con una carta publicada en la plataforma academia.edu por parte de un investigador italiano, Massimo Piermattei. En su carta, titulada Smetto quando voglio en homenaje a la película, Piermattei explica su decisión de dejar la academia para trabajar como vendedor de recambios para coches.

La carta de Piermattei, que aborda temas candentes como la falta de recursos, la precariedad y el nepotismo en la universidad italiana, dio origen a una larga sesión en academia.edu con intervenciones de muchísimos usuarios de la plataforma, desde jóvenes aspirantes investigadores, hasta ancianos catedráticos.  Finalmente, la carta salió a la prensa, siendo publicada por el diario La Repubblica.

 

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