Definiendo las Humanidades Digitales (II)

Imaginemos una plaza. Una plaza en la que han desembocado dos calles perpendiculares, y de la cual ha surgido una nueva vía. Llamemos a la primera calle “Ciencias”, a la segunda “Letras” y a la plaza “Informática humanística”. Denominemos a la nueva calle que ha surgido del encuentro de las dos anteriores “Humanidades Digitales”.

Esta metáfora es bastante aclaratoria para ofrecer, en una sola imagen, una definición de lo que han sido y son actualmente las HD: la unión, de la mano de las nuevas tecnologías, de dos mundos que hasta hace pocos años estaban enfrentados y con pocos atisbos de acabar conviviendo en un nuevo escenario.

Ese primer escenario, el de la Informática Humanística (o Humanities Computing), puso los cimientos de lo que actualmente entendemos por HD. A partir del año 2004 con la publicación de A Companion to Digital Humanities, de Susan Schreibman, Ray Siemens y John Unsworth, se acuñó no sólo el nuevo término, sino que además comenzó a desarrollarse la noción de tener que superar el hecho de limitar la utilización de la tecnología informática en favor de las Humanidades.

En mi opinión el término que mejor describe la verdadera naturaleza de las HD es el indicado por Piscitelli: mediamorfosis.

Si una metamorfosis supone la transformación de algo en otra cosa, una mediamorfosis supondría algo intermedio, una transversalidad: las HD no son únicamente una evolución de las Humanidades, suponen una clara transformación y el surgimiento de una nueva disciplina académica.

Desde mi punto de vista, el problema fundamental es definir no desde dónde o desde cuándo existen las HD, sino hasta dónde llegan. La mezcla de las distintas disciplinas con las herramientas informáticas hace muy complejo intentar delimitar su “territorio”: es como si intentáramos poner vallas al campo.

Esta nueva disciplina ha supuesto una revolución tanto para las áreas de estudio que abarcan las Humanidades, como para los profesionales de la misma:

  • Es imprescindible tener una mentalidad abierta e innovadora, debiendo dejar atrás viejos escepticismos y negacionismos. A veces es inevitable querer aferrarse a lo conocido y a lo hasta entonces aplicado, máxime teniendo en cuenta que muchas de las nuevas tendencias no dejan de ser más que propensiones pasajeras, modas que no perduran. Pero éste no es el caso de las HD, por lo que de nada sirve intentar rehuirlas o eludirlas.

  • Es fundamental el trabajo en equipo y la colaboración entre profesionales de distintos sectores. Las HD son una disciplina interdisciplinar, y debe sacarse provecho de su simbiosis. Las ciencias y las letras se han unido cual plátanos de sombra y deben recogerse los frutos de dicho vínculo.

  • Necesidad de tener unas competencias básicas en TIC. El humanista debe contar con una formación tecnológica básica pero lo ideal sería que sus conocimientos digitales fueran lo más amplios posibles. No sólo por la satisfacción de que uno mismo sea capaz de llevar a cabo el trabajo, sino porque facilita también la comunicación y el entendimiento entre profesionales de distintos sectores. ¿A cuántos de nosotros no nos ha ocurrido no ser capaces de entendernos con el informático de nuestra empresa o lugar de trabajo,ya que parece que no hablamos el mismo idioma? Conocer y compartir la terminología para saber qué es lo que se quiere y qué es lo que no se quiere hacer, es esencial para la buena marcha y funcionamiento de los proyectos. El entendimiento, además, propicia un buen ambiente laboral.

  • Este último aspecto también pone en relieve el deber del humanista de estar en constante formación. El vertiginoso avance de la tecnología conlleva no poder dejar de formarse. Debemos adaptarnos a cada actualización, a cada nueva mejora y a cada nueva herramienta de trabajo, adquiriendo de esa forma nuevas habilidades y técnicas que nos permitan seguir avanzando.

  • La forma de trabajar ya no es la misma: actualmente es posible participar en algunos proyectos sin tener que estar presente de forma física. Prueba de ello es el proyecto ReMetCa en el cual se puede colaborar desde cualquier punto del mundo, siempre y cuando se tenga acceso a un equipo informático.

  • La publicación de los trabajos también ha cambiado. Muchos trabajos se publican con acceso abierto para su mayor difusión y divulgación. Muchos profesionales creen que no tiene sentido valerse de los medios digitales si luego no se van a compartir los resultados obtenidos. Prueba de ello son, por ejemplo, la aparición de las Licencias de Creative Commons.

Este nuevo panorama también conlleva, evidentemente, una serie de retos:

  • Debemos aprovechar las inmensas posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías. Para ello es necesario que no miremos con recelo a la “invasión” de lo digital (teniendo, tal y como hemos dicho anteriormente, una mentalidad abierta), sino que lo veamos como algo positivo, una nueva herramienta que no sólo va a mejorar y agilizar nuestra forma de trabajar, reduciendo considerablemente la carga de trabajo, sino que además nos va a dar la oportunidad de enfocar nuestro campo de trabajo desde un nuevo prisma.

  • Tenemos que esforzarnos por dar a conocer las tesis, los proyectos de investigación, los estudios, etc. para poder acercarlos a la ciudadanía, haciendo que lo académico llegue a un público más amplio posible. Muchos museos llevan años labrando este camino, facilitando el acceso libre de las obras más importantes que componen su catálogo mediante digitalizaciones de alta resolución, acompañadas de información que contextualizan dichas obras y ofrecen características técnicas de la misma. Un buen ejemplo de ello es el Museo del Prado.

  • Es necesario que haya un inversión económica real por parte de entidades tanto públicas como privadas. En muchas ocasiones algunos organismos invierten dinero con un fin puramente mercantilista y propagandístico, no dando lugar al desarrollo y pervivencia de los proyectos a largo plazo.

Hasta aquí llegan mis reflexiones sobre las HD. Puede que no haya aportado nada de valor a la materia, ni que haya manifestado algo que no se haya expuesto con anterioridad, lo que sí está claro es que las HD tienen a una nueva aliada, una cómplice “despierta” y consciente de su realidad, dispuesta a aprender y a contribuir, en la medida de sus posibilidades, para que nunca dejen de navegar, y menos sin rumbo fijo.

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